Historia de las epidemias y las pandemias
Antes de iniciar este viaje a través de la historia de las epidemias y las pandemias, quiero hacer unas anotaciones relativas a cómo ciertas situaciones relacionadas con la civilización, con las creencias, en fin, con la humanidad, marcaron cambios importantes en la evolución de las epidemias y las pandemias. Uno de los factores más importantes es que en la antigüedad se desconocía por completo la existencia de los microorganismos, razón por la cual los seres humanos tuvieron que buscar una explicación intangible a lo que pasaba, a lo que causaba la enfermedad. Estamos hablando de un contexto mítico religioso, en el que todo lo que escapaba de una explicación racional se endilgaba a las divinidades. El problema radicaba en que esas divinidades tampoco resolvían el enigma y mucho menos aportaban los remedios para las enfermedades que devenían en epidemias y pandemias . Los practicantes de todas las religiones -incluidos los mismos sacerdotes - , sin importar si creían en dioses orientales o en dioses grecorromanos, veían estas infecciones, estas muertes repentinas como castigo divino, y las utilizaban para amedrentar a la población. El cristianismo, por dar un ejemplo, aprovechó las epidemias y las pandemias para hacer que las personas se acercasen a Dios y, por ende, a la institución. El uso de la rogativa religiosa dentro de la Iglesia católica para conjurar la enfermedad tenía, además, un propósito menos noble: someter a la población y conseguir, al mismo tiempo, dinero para la edificación de sus iglesias. Pero este comportamiento no ha sido exclusivo de la Iglesia católica, pues así mismo han obrado muchas otras religiones a través de la historia .
También es importante señalar que durante buena parte de la antigüedad, endemias, epidemias y pandemias fueron marcadas por un paradigma miasmático . Esta concepción establecía que todas las epidemias, pandemias e infecciones estaban en el aire. He ahí el afán por limpiar el aire. No se crea que la costumbre del sahumerio surgió para que los espacios cerrados olieran bien; su función era limpiar el aire de los malos espíritus o de los malos humores. Y tan cierta era la hipótesis de los humores, que en algunos pasajes de la historia las emanaciones de personas de ciertas razas (existía la creencia -aún vigente- de que las razas tenían olores característicos) o condición social (básicamente, el pobre que olía mal), se consideraron como las causantes de infecciones y, por ende, de pandemias. Es el caso, por ejemplo, de algunos pueblos mediorientales, fundamentalmente paquistaníes y afganos, quienes fueron condenados por su olor corporal .
Otro caso es el de los cristianos en los siglos I y II después de Cristo, quienes fueron culpados por los grecorromanos de causar enfermedades sólo por su olor. Un caso más es el de los judíos, que fueron perseguidos, entre otras cosas, porque se creía que sus humores causaban las epidemias. Algunos llegaron a pensar, incluso, que las grietas en la tierra o las erupciones volcánicas eran gases del infierno que soltaba el diablo, que despedía Satanás, en protesta por el mal comportamiento de la gente. Pero estas teorías, que culpaban a los humores y los miasmas y que establecían nexos con los asuntos divinos de la enfermedad, comenzaron a perder fuerza con el descubrimiento de los microorganismos .
El siglo XIX marcó un cambio drástico en la forma de concebir la enfermedad debido a que los microorganismos hacen su aparición. Es en ese entonces cuando el paradigma miasmático cambia por la aparición de la microbiología, la salud pública y la epidemiología.
La cuarentena ha sido un recurso muy importante para disminuir el impacto de las pandemias y la mortalidad de las poblaciones. Aunque nadie ha dicho que las cuarentenas sirven para curar las enfermedades que devienen en epidemias, lo cierto es que regulan y modulan la presentación agresiva o no agresiva de la enfermedad. Se trata de un mecanismo de control que continúa vigente hasta nuestros días. A pesar de que ahora contamos con tanta tecnología, que tenemos tanta ciencia, la cuarentena, cómo se han dado cuenta y como lo hemos vivido todos, es muy importante para el control del tipo de infecciones que en este momento nos afectan .
La influencia de la religión ha sido muy importante en el desarrollo de los episodios epidémicos. En la pintura los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, inspirada en la primera parte del sexto capítulo del Apocalipsis, se cuenta que un castigo iba a venir a causa del mal comportamiento del hombre, castigo que sería determinado por esos cuatro jinetes, cada uno montado en un caballo de color diferente. El primero, el jinete blanco, representa la conquista (alegoría vigente para todas las civilizaciones porque representa el impulso de querer tener poder sobre los otros); el segundo, el jinete rojo, representa la guerra, la discordia entre los pueblos; el tercero es el jinete negro, que simboliza la escasez de alimento y la hambruna; finalmente, el cuarto es el jinete amarillo, que simboliza la peste o la muerte, de la que nadie escapa . El apólogo que del Apocalipsis acabo de presentar nos muestra que la Iglesia Católica, para poder manipular las creencias de sus fieles, los atemorizaba con la idea de la peste.
BIBLIOGRAFIA
